Desde mi tarima

A vista de profesor.

Un problema de autoridad

Este es el título del artículo de opinión firmado por Xavier Pericay (es un filólogo, Profesor de Periodismo de la Universidad Ramon Llul, que anda en la esfera del partido Ciutadans de Catalunya) en la tercera página del ABC de hoy.
¡Qué queréis, es Junto al Diario de León el único periódico de información general que llega al centro a la espera del Pais de los estudiantes!

En todo caso me ha parecido muy interesante y por eso lo comparto. Podéis leer el artículo completo, pero para facilitaros las cosas voy a extractar algunas líneas con las que estoy razonablemente de acuerdo, con algunos matices,

Los datos producen escalofríos: por un lado, uno de cada cuatro alumnos españoles de edades comprendidas entre los 7 y los 17 años es víctima, en un grado mayor o menor, de algún acto violento, ya físico, ya psicológico; por otro, un 13 por ciento de nuestros profesores reconoce haber sido agredido alguna vez, y un 3 por ciento asegura que lo es a diario. [...]

Sin autoridad, no hay educación posible.  [...] En tres o cuatro lustros, hemos perdido la distancia. El igualitarismo se ha impuesto. Ya no hay niveles. El maestro y el profesor se han convertido en un compañero más, en un colega.

No seré yo quien niegue, por supuesto, que una dictadura es la máxima expresión de la autoridad. Ahora bien, precisamente porque la autoridad, en una dictadura, es una autoridad cautiva -tan cautiva, al cabo, como la libertad-, tampoco seré yo quien confunda la autoridad que puede ejercerse en una democracia con la que ejerce una dictadura. Es decir, quien confunda la autoridad con el abuso de autoridad, con el autoritarismo. Gran parte de la izquierda de este país, surgida en primera instancia del antifranquismo, lo ha confundido siempre. Y en la medida en que la izquierda ha percibido en todo momento la enseñanza tradicional como una pura emanación del franquismo -ignorando, entre sus muchas ignorancias, cuánto debía esta enseñanza al pasado y, dentro de este pasado, al liberalismo de la Segunda República-, el modelo que esta enseñanza llevaba asociado no podía ser, para ella, sino un modelo autoritario, incompatible con la democracia.

De ahí que no quede más remedio que darle la vuelta al calcetín. Hay que recuperar la autoridad. Hoy en día, se mire por donde se mire, al calcetín se le ven las costuras. Lo cual indica, sin lugar a dudas, que hace ya bastantes años que lo llevamos puesto del revés.

¿Qué opináis?

17-01-07 Publicado por Javier García Calleja | Educación | | 6 Comentarios